Si yo tuviera una púa

Hace poco ha sido mi cumpleaños, este año si me he puesto el número de los años que cumplo en la tarta, no como el pasado que puse un cero patatero, aunque esa es otra historia.

Una amiga que me quiere mucho me ha hecho un regalo y, oye, qué ha acertado. Me ha regalado ¡un cuento! Se titula “Si yo tuviera una púa” de Eva Clemente y Teresa Arias, editado por Emonautas, dentro de su colección “Me lo dijo un pajarito”, y que tenía muchassss ganassss de tener.

¡Cómo me gusta la historia!!!! Quererse, aprender a decir no, no anteponer los deseos de los demás a los propios, dejar de ser tan servicial. Son tantas las cosas importantes que nuestros niños pueden aprender y practicar desde que son pequeños que es preciso ocuparse de ellas, sobre todo de aquello que responde a su bienestar emocional y es por eso por lo que este cuento adquiere valor. Los personajes son animales -con los que los niños se identifican con mucha facilidad– el protagonista termina pasando por una situación desagradable como consecuencia de las acciones de los otros. ¿Os suena? Creo que todos nosotros hemos pasado por la misma situación en algún momento de nuestra vida. En la historia se van sucediendo diversas circunstancias hasta que nuestro protagonista es capaz de expresar sus emociones y necesidades sin dañar al que está a su lado.

Además, incluye una guía para padres y educadores que nos ayuda a terminar de enfocar el cuento y hacer hincapié en los hechos más relevantes para no perdernos en detalles sin importancia. Trabajar la asertividad, el amor propio -fundamental-, la aceptación del no de los demás, gestionar el miedo a no ser aceptado, respetar las opiniones de los demás. ¿A que son aspectos que nos interesa que nuestros niños tuvieran bien desarrollados? Buenos y a nosotros también nos gustaría que hubiera habido historias como las de este cuento cuando éramos más pequeños, ¿o no?

Tal vez, uno de los mejores resúmenes sean las frases que abre y cierran el cuento. La dedicatoria dice así: “Para todos los que alguna vez nos hemos olvidado de cuidarnos, ¿quién no? Y tras el fin- bueno o hasta pronto porque las historias nunca terminan- dice: “Amistad por interés, no dura porque no lo es”

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