¡Mamá es mía!

Algunos días Ana sufre una especie de transformación y soy suya. Si, ¡suya y de nadie más! Ni de sus hermanos ni, tan siquiera de su padre. La verdad es que me hace cierta gracia porque sus hermanos, chicos los dos, atravesaron por largos períodos de «papitis» aguda en donde necesitaban saber dónde estaba yo,…